EL MITE DE L’ADICIONAL TERCERA I LES INVERSIONS DEL GOBIERNO A CATALUNYA

“El mito de la adicional tercera y las inversiones del Gobierno en Catalunya”
“La Generalitat insiste en una deuda derivada del Estatut que el TC dejó en manos de la buena voluntad del Gobierno”
( JOSEP GISBERT )

Cada vez que se abre una posibilidad de negociación con el Gobierno español uno de los argumentos que la Generalitat saca a colación es el de la deuda de la disposición adicional tercera del Estatut, cifrada a día de hoy en 3.706 millones de euros. Es lo que sucedió en la última reunión de la comisión bilateral celebrada el pasado 2 de agosto en Madrid. ¿Pero qué tiene de creíble esta demanda derivada de la aprobación del nuevo Estatut el 2006? ¿Quince años después tiene aún una base sólida o es ya un puro mito y, en consecuencia, una deuda fantasma?

La disposición adicional tercera del Estatut preveía que la inversión del Estado en Catalunya en infraestructuras debía equipararse al porcentaje del PIB que Catalunya aporta al Estado –alrededor del 19% anual– durante siete años, esto es, desde el 2007 al 2013. Fue uno de los compromisos adquiridos en el maratoniano encuentro que el 20 de enero del 2006 mantuvieron en la Moncloa el entonces presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el jefe de la oposición en el Parlament, Artur Mas, y que sirvió para desencallar la aprobación definitiva del nuevo Estatut.

La reunión fue tan secreta que se realizó a espaldas del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, y de los socios del PSC en el tripartito, ERC e ICV, y tampoco el colíder de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, fue informado a su debido tiempo. Todo lo cual provocó una serie de encuentros de desagravio en las jornadas posteriores con los distintos protagonistas, que en el caso de CiU consistió en una cita de Zapatero, Mas y Duran el día 23 en el mismo palacio de la Moncloa. Y a pesar de lo atropellado del pacto, la disposición adicional tercera se convirtió en uno de los puntos estrella del nuevo Estatut y adquirió una aureola que ha durado más allá de su vigencia. Y es que hoy, ocho años después del último ejercicio en que debía de haberse aplicado, todavía sigue encima de la mesa.
El Govern únicamente ha visto reconocidas sus demandas con el PSOE en la Moncloa, nunca con el PP

Con el Estatut en vigor, la Generalitat, presidida por José Montilla, y el gobierno español acordaron que las cantidades de la disposición adicional tercera serían abonadas tres años después del ejercicio al que correspondieran. Así, los 335 millones del año 2007 la Generalitat los cobró sin problemas el 2010. Fue la primera y la única vez, porque a partir de entonces la sentencia del Tribunal Constitucional lo trastocó todo. El tribunal dictó que lo que establecía el Estatut sobre las inversiones no era vinculante para el Estado y que, por tanto, no estaba obligado a abonar nada. O lo que es lo mismo, venía a dejar la aplicación de la disposición adicional tercera en manos de la buena voluntad del gobierno español de turno.

El 2011, con Mas en la Generalitat y Zapatero y el PSOE agotando su tiempo en la Moncloa, la comisión bilateral Generalitat-Estado reconoció que la disposición adicional tercera del año 2008 ascendía a 759 millones de euros. Pero con el triunfo de Mariano Rajoy y el PP la buena voluntad del gobierno español se acabó y a partir del mismo 2011 Catalunya ya no recibió ni un euro más por este concepto. Andreu Mas-Colell, conseller de Economia, no se cansó de consignar las cantidades en los presupuestos de la Generalitat, pero sin éxito, y de nada sirvieron tampoco los recursos a los tribunales, que también desoyeron su demanda. Y así la teórica deuda iba creciendo, hasta llegar al 2013, que sobre el papel debía ser el último ejercicio que le correspondía cobrar, tres años después, el 2016.

Del total de 3.706 millones que la Generalitat contabiliza como impagados, los 759 reconocidos del 2008 volvieron a ser validados el 2018 –otra vez con el PSOE en el poder, con Pedro Sánchez al frente–, pero hasta ahora no han empezado a hacerse efectivos, y aun con cuentagotas. La comisión bilateral Generalitat-Estado del pasado 2 de agosto retomó el acuerdo, que de momento pasa por haber abonado 100 millones de euros este mes de septiembre y por pagar otros 100 antes de que finalice el año, pero los 559 restantes siguen por ahora en el aire. Y la cifra hasta los 3.706 millones finales lo está todavía más mientras no sea reconocida formalmente.
Del total de 4.131 millones generados entre los años 2007 y 2013, Catalunya tan solo ha cobrado 435

La Generalitat, en este escenario, puede continuar reclamando tanto como quiera una deuda para unos real y para otros ficticia, pero para cobrarla dependerá exclusivamente de la buena voluntad que muestre el Gobierno español. La disposición adicional tercera del Estatut ha sido durante años protagonista destacada en el debate de la relación entre Catalunya y España, pero en la actualidad no pasa de ser, efectivamente, un mito. Como tantos otros en política.
Informa:LAVANGUARDIA.COM (2-X-2021)

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