PREMI DE LITERATURA DE LA UNIÓ EUROPEA 2020 A UNA NOVEL·LA EN CATALÀ

( MAGÍ CAMPS )
¿Quién me está llamando a mí de Bélgica?”, se preguntaba Irene Solà cuando vio en el móvil un número de ese país. Era de la Unión Europea, concretamente de la secretaría general de Literatura, y le llamaron para informarla de que su novela Canto jo i la muntanya balla (Llibres Anagrama), había sido reconocida con el premio de Literatura de la UE para nuevos talentos.

La escritora Irene Solà sabía que era finalista por España, con tres libros más ( Serem Atlàntida , de Joan Benesiu; Temporada de avispas , de Elisa Ferrer, y Noche y océano , de Raquel Taranilla), pero también sabía que ese premio no la había ganado nunca una novela escrita en catalán. Doble sorpresa.

Después de Els dics (L’Altra Editorial), premio Documenta, la segunda novela de Irene Solà (Malla, 1990) obtuvo el premio Llibres Anagrama y, desde que salió en la primavera del pasado año, está en las listas de los más vendidos. Incluso consiguió ser la primera en ventas en este Sant Jordi confinado en la web de Llibreries Obertes. Desde hace unos meses, también es columnista de La Vanguardia.

Canto jo i la muntanya balla es una novela donde las nubes y los ciervos hablan, donde las mujeres de agua del Pirineo tienen voz propia y donde los caminos de paso hacia el exilio a raíz de la Guerra Civil, en el valle de Camprodon, aún recuerdan las vidas, y las muertes, de los que pasaron. Es una obra moderna en el fondo y en la forma, que bebe de la tradición más arraigada de las tierras catalanas.

Solàse sorprende cada vez que le pregunten por qué escribe en catalán, por qué no lo hace en castellano o en inglés: “Los que escribimos en catalán no nos lo hemos planteado nunca”

Por eso Solà se sorprende cada vez que, en contextos internacionales, le pregunten por qué escribe en catalán, por qué no lo hace en castellano o en inglés, dos idiomas que también domina: “Los que escribimos en catalán no nos lo hemos planteado nunca. Por eso, una de las cosas que hace este premio es ratificar lo que ya sabíamos, que cada uno escribe en su lengua propia”.

La Associació d’Escriptors en Llengua Catalana (AELC) ha reivindicado en un tuit su trabajo para que las obras en catalán no quedaran discriminadas, como afirman que había pasado en ediciones anteriores: “Muy contentos con que una autora que escribe en catalán gane el premio de Literatura de la Unión Europea. La AELC ha batallado para que el jurado valore otras lenguas aparte del castellano”.

Mientras Solà trabaja en un nuevo libro –“está adelantado pero todavía no quiero revelar nada”–, Canto jo i la muntanya balla ya se puede leer en castellano, las ediciones en italiano, inglés, francés, vasco y gallego están en camino y, a raíz de ser nombrada finalista, la escritora explica que también se traducirá al croata, el macedonio y el húngaro. “Quiero leer más literatura húngara porque he quedado fascinada cuando me han leído algún párrafo de mi novela en esta lengua antigua. No entiendo nada y sólo deduzco por donde pasan cuando identifico algún nombre”.

El premio de Literatura de la UE fue creado en el 2009 y cada año reconoce una obra de autores emergentes de trece países. La dotación es de 5.000 euros. En España ya lo han recibido Raquel Martínez-Gómez, Cristian Crusat y Jesús Carrasco . En el 2020 también lo ha ganado la bosnia Lana Bastasic , catalana de adopción, por Atrapa a la liebre (Navona/Periscopi). Este año era el turno de España, Bélgica, Croacia, Chipre, ­Dinamarca, Estonia, Kosovo, Alemania, Luxemburgo, Montenegro, Noruega, Bosnia y Hercegovina y Macedonia.
Informa:LAVANGUARDIA.COM (20-5-2020)

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